jueves, 14 de julio de 2011

CHILE DICE BASTA

Chile dice basta y se suceden diversas movilizaciones por reivindicaciones sociales, ecológicas, económicas y políticas.
A las luchas de los estudiantes y profesores por una educación sin lucro, pública, gratuita y de calidad adhieren cientos de miles de chilenos; se manifiestan masivamente los ciudadanos contra las políticas y proyectos medioambientales insustentables; se movilizan ciudadades completas en defensa de su futuro, como Punta Arenas y hace unos días Calama; se comienzan a levantar los trabajadores, los subcontratados de El Teniente mantienen una larga huelga, los portuarios de Iquique y otros puertos luchan por sus derechos, los trabajadores de Codelco realizan una histórica paralización de actividades contra la vulneración de conquistas históricas de los trabajadores y las políticas privatizadoras de la nueva administración.
Compartiendo una de las características de las revoluciones que se han desarrollado durante este año en el mundo, el movimiento social, de trabajadores, estudiantes y ciudadanos chilenos se plantea en una perspectiva de lucha contra el “régimen”.
Las demandas ciudadanas apuntan a una transformación profunda del sistema, se plantean en perspectiva claramente antineoliberal, aspirando a una redistribución de la riqueza nacional en beneficio de los 17 millones de chilenos, en lugar de continuar permitiendo su apropiación por conglomerados de empresas extranjeras y nacionales. Así, las demandas meramente sectoriales se comienzan a encuadrar en un nuevo proyecto de profundas transformaciones sociales, ecológicas, económicas, culturales y políticas.
En efecto, los chilenos estamos diciendo basta de lucro en la educación, en la salud y en la previsión social, basta al lucro de los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales que se enriquecen a costa de nuestros recursos naturales, como el cobre, a costa de la especulación, la colusión, el sobreendeudamiento y el engaño financiero, como en los casos de colusión de las farmacias y ahora La Polar. Y así también, desde el punto de vista político, los chilenos estamos manifestándonos a favor de una Asamblea Constituyente que formule una nueva Constitución Política de la República.
Las movilizaciones de los ciudadanos están abriendo un nuevo periodo político que debiera permitir desarrollar el ineludible debate que debe desarrollar el país de cara a los desafíos de esta nueva era mundial y nacional, el cual debiera culminar en un nuevo pacto social y político nacional.
El camino no es fácil, al igual que en las revoluciones de Egipto y Tunez, la elite política nacional enquistada en el poder se resiste frente a los ciudadanos movilizados que luchan por los cambios profundos al régimen.
Los partidos políticos, de derecha e izquierda, han sido evidentemente sobrepasados por los ciudadanos, no logran representar las demandas de los chilenos y más aun, en muchos casos sus dirigentes son despreciados. Las recientes encuestas CERC y ADIMARCK ratifican la enorme y creciente desaprobación y disminución de la aprobación del gobierno, de la oposición, de la Concertación y de la Coalición por el Cambio, de los Diputados y Senadores.
Sin embargo la custionada elite política nacional detenta el poder y se aferra a él, intenta contener las movilizaciones procurando encausarlas en la institucionalidad, en el parlamento, de manera que los asuntos vuelvan a sus soberanas manos.
Las respuestas institucionales apuntan a realizar cambios en el sistema político mejorando la representación y participación, por la vía de cambios al sistema binominal y al sistema de plebiscitos y consultas.
Así, una de las llaves institucionales que podría abrir el camino de cambio en el sistema político vigente lo constituye la idea de plebiscitar determinados asuntos esenciales para la marcha del país. Por cierto que, por su carácter transformador del régimen vigente, las consultas fundamentales en materia económica y política serían: ¿está a favor de la renacionalización de nuestro cobre? ¿está a favor de elegir una asamblea constituyente que dicte una nueva Constitución Política de la República?
Sin embargo, aun estamos muy lejos de esta situación, las condiciones sociales y políticas, la fuerza y dirección de los movimientos sociales en lucha aun son insuficientes para provocar transformaciones profundas del régimen, aun cuando goza de virtudes y se dan condiciones que podrían permitirle desplegarse con éxito aprovechando la oportunidad que está abriendo con su lucha.

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