martes, 29 de junio de 2010

MAS DE LO MISMO V/S NUEVA ALTERNATIVA

La Concertación no logra comprender el mensaje de los ciudadanos. La Concertación es una alianza política de otra época, de otro momento de la historia política nacional, incluso, lo que hoy existe es un magro remedo de aquella que se constituyó el año 1988. La Concertación ya cumplió su objetivo, se agotó como proyecto político y hoy sólo manifiesta signos evidentes de descomposición.

La dirigencia política concertacionista, más allá de frases políticamente correctas -incluso incurren en esta conducta las nuevas generaciones que comienzan a tomar protagonismo- no logra entender que los ciudadanos han demandado a la centro izquierda un cambio de política, un cambio de proyecto, un cambio de dirigentes.

Estamos en un nuevo periodo político, muy distinto del de los últimos 22 años, que implica exigencias nuevas. No se puede continuar enfrentando este nuevo periodo político con un instrumento del pasado. Se requiere una nueva política, una nueva alianza que logre agrupar a todas las fuerzas políticas, sociales y culturales que se oponen a la derecha.

La contradicción de renovación política en que se encuentran las fuerzas de la centro izquierda, no es entre,por una parte, quienes creen que la derrota se debió a la falta de disciplina, la falta de defensa de la obra de la concertación, porque MEO restó dos puntos que faltaron para ganar a Piñera, y, por otra, quienes creen que se debió a la distancia con el Chile real y los ciudadanos, para lo cual basta con que los mismo dirigentes se reúnan con Arturo Martínez y ahora vayan a las marchas de la CUT; tampoco se logra con los mismos dirigentes mesiánicos, destacados responsables de la derrota, como Girardi y Ominami, reunidos a definir entre cuatro paredes el nuevo proyecto progresista.

La renovación de la centro izquierda chilena debe ser profunda. Debemos producir cambios en la forma misma de la política actual, pues se ha excluido a los ciudadanos, poniendo una amplia brecha entre la sociedad y la política, dejando los asuntos de la polis reservados a unos pocos y muchas veces en manos del racionalismo tecnocrático; debemos producir cambios en los partidos políticos, hoy se reducen a simples maquinas descarnadas, sin otro objeto que el poder, completamente desarraigadas y aisladas de la sociedad; para construir un proyecto moderno y creíble, se requieren, por cierto, nuevos actores, debemos promover el cambio dirigencial, en especial de los responsables de abandonar el proyecto de transformación social originario de la Concertación, que se ocuparon principalmente de la administración del poder del gobierno, y que hoy no saben que hacer, incapaces de pensar y de acompañar la transformación social ni de contribuir a ella.

Hoy requerimos pensar el futuro, constituir desde la ciudadanía una nueva alternativa, unitaria, amplia, de toda la centro izquierda, sin exclusiones, que se base en un proyecto nuevo de desarrollo económico, social, cultural y ecológico distinto del modelo neoliberal reinante, construido en conjunto por los ciudadanos, por los actores sociales, culturales y políticos.

Los partidos políticos de la centro izquierda, sin hesitaciones, debieran dar paso al cambio e impulsar con decisión y energía este camino.

En el marco de la construcción unitaria, amplia y participativa de un nuevo proyecto de desarrollo para Chile se perfilarán los liderazgos que podrán guiar su concreción. La definición, finalmente, del lider que encarne un nuevo proyecto de transformación social y enfrente a la derecha en las elecciones presidenciales del 2013, debiera elegirse en primarias abiertas con la participación de millones de chilenos, de manera que cuente con una amplia legitimidad.

Carlos Fuentealba Maldonado
Abogado

1 comentario:

  1. Compañero, comparto su punto. solicito autorización para difundirlo. Creo que la suma de críticas y autocríticas se hace sobre un falso dilema que es revivir un proyecto creado para otro momento histórico, algo así como pretender revivir la consigna "democracia Ahora" para aglutinar una nueva mayoría hoy es definitivamente anacrónico e inutil, algo así como hecharle aceite al motor del auto todos los días y no reparar de una vez la fuga del carter.
    Hoy necesitamos establecer una nueva política de alianzas sobre la base de visiones comunes para un modelo de desarrollo que se inspire en la justicia social y la protección social, reconociendo que después de 40 años de políticas de mercado no hemos superado el desamparo de grupos vulnerables ni desigualdades.
    Para eso, claro que tenemos socios y claro que tenemos disposición para acumular fuerza social y compromiso si abrimos la discusión sobre un nuevo proyecto de sociedad para el futuro y , por cierto, la mancomunión de las fuerzas políticas y sociales de centro e izquierda están disponibles, pero sobre la base de nuevos referentes no excluyentes, tal como se hizo en 1988 para derrotar a la dictadura.

    La ventaja para lo anterior respecto de las visiones ideológicas de hace 40 años es que no tenemos prejuicios ni desconfianzas para reconocer que tanto las fuerzas de izquierda como de centro son un referente contra los modelos oligárquicos de la derecha actual.

    Nuestra contradicción no se encuentra en la derrota del fascismo ni en el reconocimiento político y cultural de la cultura de los DDHH, sino en el establecimiento de cun modelo de desarrollo, dirigido por políticos que ya no serán lideres vociferantes ni rabiosos, sino sustentados en un capital humano eficiente, sensato y decente.

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