lunes, 4 de enero de 2010

17.01

Se inicia el spring final de la carrera presidencial, comienzan los doscientos metros finales o las últimas dos semanas de campaña, con un candidato de derecha que corre adelante, con tranco seguro y constante, y un candidato de la Concertación persiguiendo al primero, a pesar de la escasa ayuda brindada por su desordenado y errático cuerpo técnico, pero que, pese a todo, podría marcar un record el 17.01.

Los Partidos de la Concertación han continuado, como durante toda la campaña electoral y, por cierto, desde hace bastante tiempo, practicando una conducción política deficiente, sin percibir el sentir ciudadano y la coyuntura política, sus contradicciones y desafíos, y siguen facilitando el camino a la derecha. Gómez y Auth renuncian descoordinadamente, La Torre, no escucha, y Escalona resiste erguido frente a todos, en circunstancias que debieron dar un paso al costado el mismo 13 de diciembre.

Algunos se dan cuenta de lo que ocurre.

Frei intenta ganar a pesar de los dirigentes políticos de la Concertación y, luego que estos desoyeran la voz de los ciudadanos, se ve obligado a anunciar que dirigirá lo que falta de campaña electoral y actuará en su gobierno “con libertad, autonomía e independencia de los partidos, en atención a la demanda ciudadana que en las elecciones del 13 de diciembre expresó un descontento con la forma en que se hace política en Chile”, y, agrega, que quienes no se hagan cargo de la demanda ciudadana de renovación y cambio, no tendrán un lugar en la política del futuro.

La Senadora Isabel Allende, por su parte, trata de hacerse cargo de este desafío y encabeza un intento por provocar cambios a la conducción socialista, específicamente, procura cambiar la actual dirección del PS por otra adecuada para conducir el PS en el difícil transe histórico que vive nuestro país, sin embargo es aplacada imponiéndose la idea que no es el momento oportuno (una semana antes, después de enardecidos discursos previos, había sido coaptada la autodenominada generación de recambio del PS), en circunstancias que después del 17 de enero, ya puede ser muy tarde.

Todo lo ocurrido hasta ahora en la Concertación es una muestra evidente del deterioro del sistema político y de partidos en general, pero muy particularmente la descomposición de dicha coalición y el desgaste de sus partidos.

Las declaraciones del candidato de los partidos de la Concertación, de prescindir de ellos y, no sólo eso, de incorporar y comenzar de definir sus equipos de gobierno con prescindencia de éstos, constituye un proceso enteramente novedoso, agregándose, en esta ocasión, el ingrediente generacional y de mérito, digo en esta ocasión, pues en el caso de la formación del gobierno de Bachelet el paradigma fue la incorporación de mujeres al gabinete. Este proceso es novedoso, en cuanto se realiza a raíz de una demanda ciudadana, las virtudes de este proceso son, por cierto, dignas de análisis y las posibilidades reales de distanciarse de los partidos políticos, también, considerando que éstos se encuentran fuertemente atrincherados en el parlamento.

Sin embargo, antes de cualquier análisis más profundo de esta materia, Frei debe ganar la elección presidencial, preferiría decir las fuerzas políticas democráticas deben ganar la elección presidencial o derrotar a la derecha, pero para ello faltan esas fuerzas políticas democráticas actuando eficazmente en la coyuntura política.

En consecuencia, frente al deterioro de los partidos políticos y la incapacidad de renovación y cambio manifestada por éstos, y ante la urgencia histórica en que nos encontramos, serán los propios ciudadanos y movimientos sociales quienes jueguen un rol decisivo para derrotar a la derecha.

En este sentido, destacable es el rol que está jugando el mundo de la cultura, pudiendo citarse, a modo de ejemplo, la importante contribución de Angel Parra e Isabel Allende, o el valioso llamado a ganar la elección presidencial realizada por el Presidente de la ANEF, organizaciones de trabajadores del comercio y numerosas organizaciones sociales, la adhesión de lideres “descolgados de la Concertación” como el Diputado Lemus o dirigentes del PRI como Mulet o independientes como Vladimiro Mimica.

Esta línea de protagonismo ciudadano y social, de protagonismo de los movimientos sociales, gremios y sindicatos, es el llamado a llenar el vacío generado por los partidos políticos concertacionistas y, particularmente, sus dirigentes, en este momento crucial para los destinos de nuestra patria.

Será, entonces, la energía, creatividad, inteligencia y movilización de los ciudadanos, los líderes y las organizaciones sociales y de trabajadores, el elemento fundamental de la posibilidad de conquistar a los adherentes de MEO, a los descontentos y críticos de la Concertación, a la izquierda, a quienes votaron nulo o blanco, para un triunfo democrático.

Desde el punto de vista programático, más allá de la integración de aspectos programáticos de MEO como los tributarios, en particular, por ejemplo, la ampliación del monto del Royalty minero, o los doce puntos de compromiso adoptados con el Juntos Podemos Más, que considera materias de interés social y político, aun existe espacio para avanzar en materias específicas de interés de los trabajadores y capas medias, como es el caso, por ejemplo, del fortalecimiento del derecho a huelga, eliminando las restricciones actuales, o con una regulación del trabajo de los temporeros que considere convenientemente sus derechos o en una reforma del sistema de Isapre que establezca adecuadamente los derechos ciudadanos.

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