Iniciado la parte final de la contienda presidencial y parlamentaria, el socialismo enfrentara un nuevo dilema. El resultado de esta batalla electoral medirá el éxito o fracaso de la actual dirección, en particular considerando algunos parámetros de interés, se evaluará, principalmente, por dos dimensiones: el resultado de la elección presidencial y el resultado de la elección parlamentaria.
En cuanto a la variable elección presidencial, es claro que enfrentaremos una segunda vuelta entre E. Frei y S. Piñera. Al respecto, para las fuerzas democráticas resulta fundamental, por una parte, que la diferencia entre ambas coaliciones sea aun más estrecha que lo que reflejan las encuestas, y, por otra parte, es determinante que el máximo de votos de las candidaturas alternativas voten por el candidato de la Concertación, en particular la votación de MEO, que claramente se partirá en tres (E. Frei, S. Piñera, y nulos o blancos).
Para lograr lo anterior, es muy importante mostrar a los ciudadanos que la contradicción principal del periodo es entre el neoliberalismo conservador y especulador de la derecha y el camino de fortalecimiento y extensión hasta los sectores medios del sistema de protección social instituido por la Presidenta de la República Michelle Bachelet.
Políticamente se debe hacer un esfuerzo especial para conquistar el centro y programáticamente, a las capas medias y trabajadores, extendiendo el sistema de protección social y dictando un nuevo Código del Trabajo, sin dejar en el centro de las políticas públicas a los segmentos mas vulnerables.
Es fundamental que las fuerzas políticas y sociales democráticas conformen un Frente Amplio que derrote a la derecha, al que concurran las fuerzas políticas que hoy se agrupan en la Concertación, el Juntos Podemos, el Copihue de Marco Enríquez, y el PRI de Zaldivar.
Una dimensión muy relevante, por cierto, será el resultado de las elecciones parlamentarias. En esta oportunidad, el éxito no se medirá por los porcentajes de votos obtenidos si no que por el número de los parlamentarios elegidos y por el éxito de la política contra la exclusión, que signifique la elección de parlamentarios del Partido Comunista de Chile (PC), todo en relación a la mayoría parlamentaria necesaria para impulsar el programa de gobierno. En consecuencia, la dirección del PS, tiene el enorme desafío de, a lo menos, mantener su actual número de 15 diputados y 7 senadores en ejercicio.
Más allá de las elecciones y sus resultados, se actualiza un importante desafío para el socialismo, que Clodomiro Almeyda definía en la necesidad de “mostrar la vigencia y viabilidad del PS en el siglo XXI”.
El Partido Socialista de Chile debe mostrar que puede seguir siendo un eje fundamentadle la coalición de centro izquierda más exitosa de los últimos años. Debe mostrar que puede representar y defender tanto los temas históricos por los que surgió (desigualdades, injusticias sociales, discriminaciones) como las nuevas desigualdades de la sociedad del conocimiento, por ejemplo, la brecha de acceso en el ámbito digital; o las desigualdades y desafíos que impone el neoliberalismo mundializado post crisis internacional del sistema, como por ejemplo, el rol del Estado y la regulación del capitalismo financiero internacional; o los desafíos que imponen la vida en un medio ambiente saludable, como por ejemplo, el establecimiento de impuesto a las personas y a la producción por el consumo de combustibles fósiles que contribuyen al recalentamiento del planeta; o dar cuenta de las enormes exigencias de comprensión de las relaciones sociales y la acción política que impone internet y la comunidad 2.0.
Los desafíos del socialismo, luego del éxito del gobierno de nuestra Presidenta Michelle Bachelet, son más complejos y turbulentos. Enfrentar con éxito esta nueva tarea es el compromiso de todos quienes se sienten representados por nuestra identidad, historia y programa. Nadie debe ser excluido de este desafío.
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