lunes, 11 de enero de 2010

DECISION EN LA ENCRUCIJADA

Todo parece indicar que la próxima elección presidencial se decidirá por un estrecho margen de votos y será determinante un segmento preciso de ciudadanos.

En efecto, los antecedentes existentes muestran que nuevamente el resultado presidencial será muy ajustado y, esta vez, más estrecho que en ocasiones anteriores, confirmando algo dicho durante mucho tiempo, que responde en definitiva a una tendencia de polarización muy marcada no sólo nacionalmente.

Junto a lo anterior, se destaca en esta ocasión que para el resultado de la elección presidencial será determinante la decisión que adopte un segmento de ciudadanos muy preciso, conformado por quienes votaron por Marco Enríquez o por Arrate, en primera vuelta, y que, en esta segunda vuelta, no quieren votar Frei, y por quienes en primera vuelta votaron nulo o blanco y quienes no concurrieron a votar.

Dentro de este segmento de ciudadanos, muchos han cuestionado que el principal desafío del momento sea derrotar a la derecha y que nuevamente se deba votar por el mal menor.

En mi opinión, los demócratas debemos votar por Frei porque ha comprometido un programa de gobierno que contempla profundas transformaciones democráticas y ha escuchado la demanda ciudadana de cambio, de más y mejor democracia, de más y mejor justicia social, y está actuando en consecuencia.

Entonces, no sólo se trata de derrotar a la derecha sino que votar por una alternativa que compromete un programa de realizaciones concretas en beneficio de la gente, en beneficio del país.

Ahora bien, por cierto, a la hora de decidir, debemos tener presente lo que significa un triunfo de la derecha para la gente, para los trabajadores, para nuestro país, toda vez que, por más que la derecha se vista con piel de oveja y aproveche las oportunidades brindadas por nuestros errores, por más liberal que intente presentarse subyacen y pugnan en su interior, con gran influencia, las fuerzas conservadoras y neopinochetistas.

La derecha siempre ha estado en contra de la justicia y solidaridad social, en contra de entregar beneficios a los más pobres y así han votado permanentemente en el Congreso durante los últimos años, oponiéndose al gasto social, a la redistribución de la riqueza, al establecimiento de mayores impuesto para las grandes rentas o al royalty a la gran minería privada. La derecha es la creadora del sistema de AFP e Isapre y se oponen a los proyectos de modificación. Son los herederos de la dictadura militar y están por mantener intacta sus instituciones antidemocráticas, como el sistema binominal o un sistema de derechos fundamentales acotado, restrictivo, basado en un Estado mínimo, en un Estado que se debe abstener de intervenir en la economía, pero no dudan a la hora de censurar o intervenir en las relaciones privadas de las personas e incluso reproductivas, oponiéndose a la ley de divorcio, en su oportunidad, o la distribución de la píldora del día después, por ejemplo. La derecha, el hermano de Piñera es quien dictó una legislación laboral que ha permitido que los empleadores abusen sin contrapeso de los trabajadores y están por mantenerla. Recordemos que la derecha y Piñera mientras fue senador, siempre se han opuesto a los proyectos de ley que modifican la legislación laboral en beneficio de los trabajadores.

Luego, es necesario tener presente que Eduardo Frei ha escuchado a los ciudadanos y está por realizar cambios y corregir los errores y malas prácticas.

Las más importantes críticas formuladas a la Concertación, a los partidos políticos que la conforman y sus dirigentes dicen relación con las malas prácticas políticas, como las “sillas musicales”, “repetirse el plato”, instalar a sus familiares en diversos puestos y cargos, el clientelismo, los premios a los candidatos derrotados, los candidatos y dirigentes itinerantes, la deficiente administración o gestión, la centralización y especialmente un cierto acomodamiento político e ideológico que ha implicado una postergación de los cambios y transformaciones imprescindibles para constituir una verdadera democracia.

Eduardo Frei está comprometido con el perfeccionamiento del sistema democrático y ha comenzado por introducir cambios importantes en la dirigencia de su campaña, ha comenzado a realizar el cambio de dirigentes que los ciudadanos demandan, incorporando a una nueva dirigencia, más dinámica y comprometida con retomar la senda de transformaciones pendientes en nuestro sistema democrático, a la vez que comprende la necesidad de establecer un nuevo pacto político entre fuerzas que van más allá de la actual Concertación.

El programa de transformaciones que Frei compromete con los ciudadanos contempla la formulación de una nueva Constitución Política de la República, lo que constituye un desafío trascendental para el país, toda vez que se trata de discutir nuestras normas fundamentales.
Discutir una nueva constitución significa, entre otras, discutir y determinar el tipo de República que queremos, el catálogo de derechos fundamentales y sus características, el régimen político, la modificación del sistema de supramayorías, que implica que las leyes orgánica constitucionales y de quórum calificado emanadas de la dictadura sean inmodificables, a pesar de la voluntad democrática mayoritaria, o la modificación del sistema binominal que permite que la derecha con un tercio de los votos obtenga la mitad del parlamento e impida las transformaciones necesarias para la democracia.

En el plano social, Eduardo Frei ha comprometido la extensión del sistema de protección social instituido por la Presidenta Michelle Bachelet hasta las capas medias. Esta propuesta constituye un aspecto trascendental en la senda del establecimiento de un Estado social, de un Estado solidario. El compromiso de protección social con las capas medias significa la adopción de medidas que permitan que estos sectores de nuestra sociedad también encuentren solidaridad y protección en materias de salud y educación para sus hijos, por ejemplo. Así mismo su programa contempla realizar una revolución en materia educacional y científico tecnológico, que sea la base de un salto al desarrollo de nuestro país, que signifique trato y remuneraciones adecuadas para los profesores e inversiones de magnitud y gestión eficiente del sistema educacional.

En materia laboral, Eduardo Frei ha planteado la necesidad de dictar un nuevo Código del Trabajo, que perfeccione nuestra legislación laboral en materias tan relevantes como es la extensión de la negociación colectiva, el fortalecimiento de la sindicalización de los trabajadores y la eliminación de las restricciones del derecho a huelga.

Chile y los chilenos se encuentran enfrentados a un transe histórico, es un momento crucial de la República y nuestro sistema democrático, la decisión que se adopte en esta encrucijada marcará a muchas generaciones. No se trata del mal menor o la política del terror, sino que de aprovechar la oportunidad histórica de impulsar un programa de profundización democrática por una nueva coalición amplia y unitaria de las fuerzas políticas y sociales democráticas.

lunes, 4 de enero de 2010

17.01

Se inicia el spring final de la carrera presidencial, comienzan los doscientos metros finales o las últimas dos semanas de campaña, con un candidato de derecha que corre adelante, con tranco seguro y constante, y un candidato de la Concertación persiguiendo al primero, a pesar de la escasa ayuda brindada por su desordenado y errático cuerpo técnico, pero que, pese a todo, podría marcar un record el 17.01.

Los Partidos de la Concertación han continuado, como durante toda la campaña electoral y, por cierto, desde hace bastante tiempo, practicando una conducción política deficiente, sin percibir el sentir ciudadano y la coyuntura política, sus contradicciones y desafíos, y siguen facilitando el camino a la derecha. Gómez y Auth renuncian descoordinadamente, La Torre, no escucha, y Escalona resiste erguido frente a todos, en circunstancias que debieron dar un paso al costado el mismo 13 de diciembre.

Algunos se dan cuenta de lo que ocurre.

Frei intenta ganar a pesar de los dirigentes políticos de la Concertación y, luego que estos desoyeran la voz de los ciudadanos, se ve obligado a anunciar que dirigirá lo que falta de campaña electoral y actuará en su gobierno “con libertad, autonomía e independencia de los partidos, en atención a la demanda ciudadana que en las elecciones del 13 de diciembre expresó un descontento con la forma en que se hace política en Chile”, y, agrega, que quienes no se hagan cargo de la demanda ciudadana de renovación y cambio, no tendrán un lugar en la política del futuro.

La Senadora Isabel Allende, por su parte, trata de hacerse cargo de este desafío y encabeza un intento por provocar cambios a la conducción socialista, específicamente, procura cambiar la actual dirección del PS por otra adecuada para conducir el PS en el difícil transe histórico que vive nuestro país, sin embargo es aplacada imponiéndose la idea que no es el momento oportuno (una semana antes, después de enardecidos discursos previos, había sido coaptada la autodenominada generación de recambio del PS), en circunstancias que después del 17 de enero, ya puede ser muy tarde.

Todo lo ocurrido hasta ahora en la Concertación es una muestra evidente del deterioro del sistema político y de partidos en general, pero muy particularmente la descomposición de dicha coalición y el desgaste de sus partidos.

Las declaraciones del candidato de los partidos de la Concertación, de prescindir de ellos y, no sólo eso, de incorporar y comenzar de definir sus equipos de gobierno con prescindencia de éstos, constituye un proceso enteramente novedoso, agregándose, en esta ocasión, el ingrediente generacional y de mérito, digo en esta ocasión, pues en el caso de la formación del gobierno de Bachelet el paradigma fue la incorporación de mujeres al gabinete. Este proceso es novedoso, en cuanto se realiza a raíz de una demanda ciudadana, las virtudes de este proceso son, por cierto, dignas de análisis y las posibilidades reales de distanciarse de los partidos políticos, también, considerando que éstos se encuentran fuertemente atrincherados en el parlamento.

Sin embargo, antes de cualquier análisis más profundo de esta materia, Frei debe ganar la elección presidencial, preferiría decir las fuerzas políticas democráticas deben ganar la elección presidencial o derrotar a la derecha, pero para ello faltan esas fuerzas políticas democráticas actuando eficazmente en la coyuntura política.

En consecuencia, frente al deterioro de los partidos políticos y la incapacidad de renovación y cambio manifestada por éstos, y ante la urgencia histórica en que nos encontramos, serán los propios ciudadanos y movimientos sociales quienes jueguen un rol decisivo para derrotar a la derecha.

En este sentido, destacable es el rol que está jugando el mundo de la cultura, pudiendo citarse, a modo de ejemplo, la importante contribución de Angel Parra e Isabel Allende, o el valioso llamado a ganar la elección presidencial realizada por el Presidente de la ANEF, organizaciones de trabajadores del comercio y numerosas organizaciones sociales, la adhesión de lideres “descolgados de la Concertación” como el Diputado Lemus o dirigentes del PRI como Mulet o independientes como Vladimiro Mimica.

Esta línea de protagonismo ciudadano y social, de protagonismo de los movimientos sociales, gremios y sindicatos, es el llamado a llenar el vacío generado por los partidos políticos concertacionistas y, particularmente, sus dirigentes, en este momento crucial para los destinos de nuestra patria.

Será, entonces, la energía, creatividad, inteligencia y movilización de los ciudadanos, los líderes y las organizaciones sociales y de trabajadores, el elemento fundamental de la posibilidad de conquistar a los adherentes de MEO, a los descontentos y críticos de la Concertación, a la izquierda, a quienes votaron nulo o blanco, para un triunfo democrático.

Desde el punto de vista programático, más allá de la integración de aspectos programáticos de MEO como los tributarios, en particular, por ejemplo, la ampliación del monto del Royalty minero, o los doce puntos de compromiso adoptados con el Juntos Podemos Más, que considera materias de interés social y político, aun existe espacio para avanzar en materias específicas de interés de los trabajadores y capas medias, como es el caso, por ejemplo, del fortalecimiento del derecho a huelga, eliminando las restricciones actuales, o con una regulación del trabajo de los temporeros que considere convenientemente sus derechos o en una reforma del sistema de Isapre que establezca adecuadamente los derechos ciudadanos.